Matemáticas en la UQAM
Juan Manuel Torres Moreno

 
Martes, 20 de Junio de 2000.
Ya había yo sospechado desde hace algún tiempo, pero nunca me había decidido a poner las cosas en claro. Saqué unas hojas blancas, y me puse a calcular ciertas probabilidades.
Años de estar como profesor de matemáticas en la Universidad de Québec à Montréal, los he desperdiciado inútilmente. Me he pasado la vida solamente preparando mis cursos, enseñando, dando seminarios. Haciendo un poco de investigación sobre las funciones elípticas. Las cosas normales que hace cualquier profesor de matemáticas, en el Departamento de Ingeniería. Desperdiciado en el sentido de no haber estudiado a fondo el fenómeno que siempre he tenido ante los ojos. Es tiempo de que ponga las cosas en claro.
Jueves, 22 de Junio de 2000.
Hoy estuve sacando de mis archivos personales, las listas de todos mis estudiantes desde 1970, hasta la fecha. Son ya poco más de 30 años de cátedras y más cátedras a lo largo de toda una vida. Me felicité por no haber tirado nunca esos documentos. Necesitaré unas buenas semanas para probar una teoría que traigo en mente desde mi época de estudiante. Creo que puede resultar algo divertido.
Miércoles 12 de Julio de 2000.
Sigo concentrado en la enfadosa tarea de recopilación de los datos. Es mucho más complicado de lo que había pensado al principio. Por ahora prefiero seguir juntando toda la información. Escribiré después.
Sábado 23 de Julio de 2000.
Las cosas se presentan peor (o mejor, depende de cómo se vea) de lo que pensé hace unos días... Me hace falta establecer ciertos parámetros, y sobre todo, me falta ponerme a calcular la estadística básica. Igual necesitaré ciertas informaciones que van desde 1987 a 1989. Ignoro por qué no las tengo. Esta misma tarde pasaré por la dirección del Departamento, para procurármelas.
Lunes 25 de Julio de 2000. ?
Margueritte, la secretaria del área académica de la UQAM, está dispuesta a ayudarle a uno, siempre y cuando se le diga que se ve guapa (aunque no sea verdad), y que le obsequie uno cualquier insignificancia, como un nuevo cortapapeles, o una engrapadora con florecitas de las que le gustan. No me costó nada convencerla de fotocopiarme las pilas de archivos escolares que me faltaban. Me copió además, las listas de todos los cursos de los otros profesores del Departamento desde 1960. Creo es el año cuando yo ingresé a la facultad.
Domingo 30 de Julio de 2000, por la mañana.
Justo ahora, a las 10 de la mañana, terminé de recopilar y de organizar todos los datos. He pasado los últimos cuatro días  analizando todas las listas. 30 años, cada uno con tres cursos por año en cuatro grupos diferentes dan un total de 360 generaciones distintas. Confirmé lo que siempre había temido: los nombres de los estudiantes se repiten cíclicamente a lo largo del tiempo. No hay coincidencias, los números lo demuestran. Pequeña desviaciones estándar sobre una población de 5973 nombres no significan nada. Ya sé que hay ligeras variaciones, debidas a la combinación clásica de apellidos y nombres, o la introducción de unos cuantos nombres nuevos, pero esas excepciones, dentro de la masa de datos, no hace sino confirmar mis cálculos. Tengo la intuición de que el fenómeno va más allá de la duplicación de nombres. Voy a recuperar fotos de cada una de las generaciones. También poseo en la memoria ciertos recuerdos interesantes que pueden ayudarme.
Domingo 30 de Julio de 2000.
Lo que me temía. Ahora encuentro la justificación de esas curvas extrañamente idénticas en la distribución de notas y en las calificaciones. Empíricamente, sospechaba algo, pero ahora he podido probarlo. A lo largo de las generaciones, las calificaciones también son cíclicas...


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