Escaleras eléctricas
Juan Manuel Torres Moreno
A pesar de que son un invento maravilloso, que nos permiten ascender sin esfuerzo al paraíso de la superficie luego de haber rondado durante un buen rato los meandros de los infiernos subterráneos, las escaleras eléctricas del Metro no dejan de ser peligrosas. Como en cualquier ascensión (arboles, aviones, ascensores) nos hacen movernos del horizonte a la vertical de manera vertiginosa. Las escaleras mecánicas tienen un riesgo que no posee otro sistema artificial, pues poseen la propiedad de hacer material la filosofía del «eterno retorno».Imagínese al individuo que sale del trabajo agotado, a eso de las seis de la tarde. El mínimo esfuerzo le pide una cantidad de energía de la cual ya no dispone. El hombre se mueve en automático entre la masa de hombres automáticos que circulan en el Metro. Todos siguiendo su camino por inercia más que por convicción. Las caras cansadas, los labios tensos, la mirada perdida entre unos túneles que se alargan innecesariamente...
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